Verano, cuando vos quieras

Álex O’Dogherty, actor y cantante

Siempre que puede se escapa a Estados Unidos de vacaciones. En 2011 recorrió solo varios Estados visitando a amigos. Álex O’Dogherty (San Fernando, Cádiz, 1973) quería hacer ese verano un viaje nostálgico para revivir los recuerdos de su graduación en Kansas veinte años antes. “Era el aniversario, y mis compañeros organizaron una reunión para celebrarlo, así que me fui del tirón para allá”, cuenta. Y, de paso, visitó también San Francisco, Los Ángeles, Las Vegas y Nueva York. “En cada ciudad buscaba clubes de comedia y me subía al escenario para hacer algún monólogo”. De ese viaje se trajo instrumentos que hoy forman parte de algunos de susshows, incluso “una miniguitarra, réplica de la de Zakk Wylde”. A Nueva York volverá pronto, este próximo verano, “para ver teatro y estudiar un curso en la New York Film Academy”. El resto del verano será trabajo con las giras de The Hole 2 y La Bizarrería. Pero no desespera, sigue soñando con visitar las islas griegas, que le cautivaron y a las que volverá algún día.

Camino de ronda entre Sa Tuna y Aiguafreda, en Begur, en la Costa Brava. / GONZALO AZUMENDI

Luciérnagas en el Bajo Ampurdán

Guille García Hoz, diseñador e interiorista

“Descubrí la Costa Brava, el olor de los pinos, las luciérnagas, hacer carreras de caracoles y recoger tomates de la huerta”. Guille García Hoz (Madrid, 1976) todavía recuerda el verano de 1984, el que, por ahora, ha sido el mejor verano de su vida. El diseñador e interiorista vivió esos días en una masía en Foixà con sus padres y hermanos. Y de recuerdo, todos ellos se trajeron “un montón de cicatrices”. No ha vuelto a visitar esa zona del Bajo Ampurdán (Gerona): “La verdad es que me da pánico volver y ver lo que haya podido hacer la mano del hombre desde entonces, pero algún día tendré que ir”. Este verano tiene planificado salir de casa para visitar unos cuantos “mercadillos y brocantes, a la caza de mobiliario”, y también viajará a México —“con mi fauna de cerámica”— para terminar de grabar Decoreto, el programa que presenta en Canal Decasa. Planes laborales que terminará compaginando con momentos de placer, por ejemplo, “alargando los fines de semana”. Cuando por fin logre unos días de descanso, compartirá sus movimientos cada minuto en las redes sociales. “Soy un verdadero palizas, comparto muchísimo, pero es que cuando estás feliz es lo que te apetece hacer”, dice.

La torre de Tsutenkaku, en Osaka (Japón). / SIMON LONG

Si hoy es lunes, toca japonés

Usun Yoon, actriz y presentadora

Ocho nacionalidades distintas y un jaleo de idiomas absoluto. Ese es el resumen de lo que fue el verano de su vida, el de 2011. Usun Yoon (Sokcho, Corea del Sur, 1974) lo pasó en Japón y Corea junto a un grupo de amigos. “Nos confundíamos muy a menudo de idioma cuando estábamos agotados por el calor y la humedad. Hablábamos inglés, catalán, castellano, coreano y japonés. Y yo acabé hablándole a mi padre en todos los idiomas menos en coreano”, cuenta. Pero el viaje fue movido también por otras causas extralingüísticas: “Viví por primera vez en mi vida la experiencia de un terremoto. Fue en Osaka, a las seis de la mañana y con una intensidad de entre seis y siete grados en la escala de Richter. Duró poco tiempo, pero se me hizo eterno”. Además del susto, le queda de ese viaje una colección de figuras en miniatura —“volví con la maleta llena de ellas”— y las ganas de repetir —“¡salvo el terremoto, claro!”—. Aún no tiene planes para el próximo verano. “Lo suelo planificar después de presentar la declaración de la renta”, dice entre carcajadas. Pero recomienda sin duda viajar a su pueblo natal, Sokcho, en la costa oeste de Corea del Sur, “con un bellísimo parque nacional”.

El estudio de música Sun Studio, en Memphis (Estados Unidos). / GETTY IMAGES

Una canción para Johnny Cash

Ángel Carmona, locutor de ‘Hoy empieza todo’, de Radio3

Año 2009. Una guitarra, tres amigos y un itinerario para tocar en las tumbas de aquellos que les enseñaron a tocar y vivir la música. Nueva Orleans, el delta del Misisipi, Memphis y Nashville. Y, de remate, el Festival de Música y Arte Bonaroo. Ese fue, por ahora, el mejor verano de Ángel Carmona (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1979), unas semanas que vivió con su hermano, su mejor amigo, una guitarra, tres sombreros y un coche. “Un viaje de flipados, que es lo que somos”, dice. “Me ayudó a estar a bien con aquellos que me enseñaron. Al llegar a Atlanta compramos una guitarra y fuimos tocando una canción por cada artista en sitios míticos: la estatua de Hank Williams, la de Louis Armstrong, la tumba (vacía) de Elvis, su casa natal, Sun Studio, la tumba de Johnny Cash, la de Charley Patton, vagones vacíos en el delta del Misisipi… Recorrimos las carreteras secundarias paralelas a la ruta 61 y alucinamos. ¡Tocamos con bluesman y hasta le dimos la mano a BB King!”. Tan impactante para su memoria fue este viaje, que este verano repite, y desde www.sociedadhistorica.com ya están preparando la aventura en grupo. “El viaje es tan increíble, que se te queda el cuerpo como si te hubieran dado un buen guitarrazo”.

Actuación en el Festival de Bayreuth, en Alemania. / TIMM SCHAMBERGER

Wagner como guía de ruta

María de Corral, comisaria de arte

Bayreuth, Baviera, en el este de Alemania. Una jovencísima María de Corral asistía al Festival Wagner con sus padres y su marido. Era el año 1976. “Ese verano descubrí la música de Wagner en todo su esplendor, con toda la tradición y el ritual del festival. Me sorprendió el lugar donde está colocada la orquesta, en un foso cubierto para que la música no tape la voz de los cantantes”, cuenta entusiasmada la comisaria de arte. El festival de Bayreuth es un clásico de los veranos alemanes desde 1876, cuando se celebró la primera edición, siguiendo la idea que el mismo Wagner concibió y promovió: crear un festival donde se representaran todas sus obras, en especial la tetralogía El anillo del Nibelungo y Parsifal. Para el próximo verano, De Corral recomienda una visita a la 56ª Bienal de arte de Venecia, donde ella comisaría el pabellón de Portugal. De hecho, pasará parte de sus vacaciones en la ciudad italiana, así como en la isla de Menorca. “Antes que viajar en multitud, prefiero moverme con pocas personas, con amigos, con familiares o con mi pareja, pero el verano pasado estuve con un grupo grande de amigos en Armenia y disfruté mucho”.

Un grupo de masáis en Kenia. / GETTY IMAGES

El soñado paisaje africano

Lovely Pepa, bloguera de moda

Viene de hacer un safari por Kenia, “algo espectacular”, cuenta Alexandra Pereira Romero (Vigo, 1988), también conocida como Lovely Pepa, una de las blogueras españolas de moda más conocidas. Un viaje que la llevó a hacer dos safaris, uno en Samburu y otro en Masái Mara. “Este último fue realmente impresionante. Nada más aterrizar en la avioneta veíamos animales pegados a la pista de aterrizaje de tierra. Fue imponente, y encontré el paisaje puro de África que esperaba”. Este verano le depara trabajo y una “desconexión total” en agosto en Los Ángeles, aunque también tiene previsto pasar porGrecia y las Bahamas. No es de viajes organizados, aunque no le importaría sumarse a uno. “Un poco de organización puede estar bien, te permite despreocuparte”, comenta la bloguera, que acaba de publicar su libro Simply Lovely Pepa (Planeta). Pero de lo que no se olvidará es de completar su maleta: “No puede faltar mi neceser con cosas imprescindibles como toallas desmaquillantes, el cargador de mi ordenador y una pequeña plancha de viaje”. Hasta en la sabana o en el parque nacional de Nairobi, en Kenia, hay que lucir perfecto.

Fondo marino con corales en las islas Maldivas. / GETTY IMAGES

Las islas Maldivas y el amor

David Ríos, coctelero

El que fue elegido el mejor coctelero del mundo en 2013 en la World Class de Diageo todavía guarda un diente de tiburón del mejor viaje de su vida. David Ríos (Berango, Vizcaya, 1976) viajó en 2010 con su mujer a las islas Maldivas. “Era nuestra luna de miel y queríamos un lugar paradisiaco y romántico. Como nos gusta el surf a los dos, pues allí nos fuimos”, cuenta. Le gustaría repetir el destino, esta vez con sus mellizos, pero su agenda de mixología le tiene ocupado hasta el mes de septiembre. “Llevo trabajando en verano los últimos 18 años”, dice. Eso sí, con destinos como Hong Kong, Corea, Eslovaquia, Sudáfrica, Rusia, Rumanía, República Checa, Japón, Suiza, Ecuador…Impresionante la agenda de trabajo de este experto en bebidas espirituosas, al que el estilo de vida zen le inspira cuando piensa en vacaciones: “Recomiendo que la gente desconecte unos días de este mundo, que mire al horizonte, coja aire, lo expulse y sonría a la vida”.

El templo de Pura Ulun Danu Bratan, en Bali (Indonesia). / M. PUDDY

Sin móvil, por favor

Cayetana Guillén Cuervo, actriz

“Si dejo a un lado los veranos de mi infancia, los días en el parque Antena, al Sur, cerca de Estepona, donde situó gran parte de mis recuerdos veraniegos, además del primer amor y el primer beso, quizá me quedo con un verano en Bali, hace cuatro o cinco años. Nuestro amigo Dani, que regenta uno de los mejores rincones de Ibiza, La Escollera, nos invitó a su casa de Bali. Y nunca podré agradecérselo lo suficiente”. Así de nostálgica se muestra Cayetana Guillén Cuervo (Madrid, 1969) cuando habla de los veranos de su vida. La actriz todavía tiene consigo una figura de un Buda blanco que le recuerda el valor de la calma y la quietud en la “absurda y constante velocidad” del día a día. Un recuerdo zen de una escapada que realizó con su pareja y su hijo. “Viajar los tres solos es maravilloso”. Por ahora no piensa repetir destino: “Quedó allí, y allí está bien ese recuerdo”. Para este verano recomienda viajar “sin móvil, por favor”. “Hagamos ese esfuerzo”. Sus tres básicos: sol, risas y mar. Para las próximas vacaciones quizá se deje caer por las playas de Comporta, en Portugal. “Amo los pueblos portugueses y la gente”, aunque antes tendrá que esperar a que termine su trabajo en Hebba Gabler, en el teatro María Guerrero de Madrid, este mes de junio. Mientras, prepara sus objetos fetiche para meter en la maleta, por si hay que apresurarse para subir a un avión: “Mucha ropa de algodón blanca”.

Atardecer ibicenco en cala D’Hort /ALEX TIHONOV

Sesión de yoga en Ibiza

Malena Alterio, actriz

En su recuerdo siempre tendrá el verano de 1981, cuando Malena Alterio (Buenos Aires, Argentina, 1974) viajó con toda su familia hasta la capital argentina después del exilio de sus padres. “Desde esa fecha, mis viajes a Buenos Aires son una mezcla de vacaciones y ver a la familia. Es una ciudad enorme, caótica y mágica a la vez”, dice la actriz. Male­­na Alterio recomienda visitar el barrio de La Recoleta y la zona del río. Y saliendo de la ciudad: “Una excursión a Tigre, donde se abre el delta, para dar un paseo en barco”. Pero su paraíso habitual sigue siendo en verano las islas Baleares: “Siempre fui a Menorca, pero este último año estuve en Ibiza, en un retiro de yoga, y fue una gran experiencia”. En verano le tocará trabajar con la obra Atchúusss!!! en el teatro La Latina de Madrid, junto a Fernando Tejero, Adriana Ozores y su hermano Ernesto. “Los actores siempre vamos un poco en contra del resto en cuanto a vacaciones, pero Madrid en verano también es algo bueno, la ciudad se queda vacía, tranquila, y es un gusto pasar esta temporada aquí”. Entre sus fetiches para unas buenas vacaciones: “Buena compañía y un calzado cómodo para patearme las ciudades”.

Tokio y el monte Fuji, en Japón. / PANITHAN FAKSEEMUANG

Los inodoros electrónicos de Tokio

Carlos Arroyo, arquitecto

Acaba de llegar de vacaciones deTanzania y Ruanda, algo habitual en él, que prefiere adelantar su descanso a la primavera por cuestiones de trabajo. “Mis viajes grandes son siempre fuera de temporada, pero no me importa”, comenta Carlos Arroyo (Valladolid, 1964), arquitecto cuyo proyecto de transformar una antigua fábrica de Coca-Cola en Ayuntamiento y centro cívico para la localidad belga de Oostkamp le ha traído buenas y numerosas críticas. Este verano viajará precisamente hasta Bélgica, por trabajo, pero le servirá de desconexión, afirma. De Ruanda, su último destino, recomienda viajar en verano, “¡o todo el año! Ahora es temporada seca y es más fácil visitar la selva, por ejemplo”, afirma. Pero en su memoria siempre tiene una ciudad que, desde el punto de vista arquitectónico, le impresiona cada vez que la visita: Tokio. “La japonesa es una cultura con una arquitectura muy avanzada, y la tecnología aplicada al espacio doméstico es increíble. Su ámbito cotidiano va muy por delante del nuestro”, dice en referencia a la capital nipona. Lo que más le llamó la atención en este sentido fueron los baños: “Tanto los públicos, que están diseñados para que no haya siquiera puertas que tocar, como los privados, que tienen inodoros electrónicos. Siempre me ha llamado la atención cómo tratan estos espacios en Tokio”.

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Fuente: http://elviajero.elpais.com/elviajero/2015/05/25/actualidad/1432561386_903642.html
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