Qué no te podés perder si viajás a Berlín

Por Alejandro Zarate (@duchezarate) | Especial para conexionbrando

Berlín sin lugar a dudas se ha transformado en una de las ciudades mas visitadas en los últimos años, quizás por eso el eslogan creado por las instituciones de turismo: “Berlín tur gut” (Berlín te sienta bien).

Fue la capital de la vieja Alemania, la República de Weimar y la de Hitler, y hoy en día tiene cuatro millones de habitantes y pasó de ser la fría, triste y gris ciudad de edificios sin vida a transformarse en una ciudad de pura vida y movimiento, vanguardia, arte y diseño, que es lo que mejor describe a la ciudad, y en las calles la gente va sonriente y con buena onda, quizás, la mas amable de Alemania.

Si hay un epicentro para la vida cultural, esa es Berlín, ya que cuenta con innumerables espectáculos, el Festival Internacional de Cine, tres salas dedicadas a la ópera, conciertos de todo tipo de música todo el año y prestigiosos museos.

Los meses ideales para visitarla son de julio hasta noviembre, ya que en mayo y junio hace mucho calor y llueve mucho y desde diciembre hasta marzo hace frío, pero frío de verdad…

Berlín goza de tener a su alrededor grandes lagos, parques y bosques, por eso es más que interesante planificar una visita en una época en que se pueda disfrutar al aire libre. También porque es un ciudad para caminar y perderse en sus atractivos barrios, que son muy diversos unos de otros.

Gastronomía

Para los que piensen que en esta ciudad lo que mas prevalece es comer salchichas y chucrut, están perdidos, ya que Berlín es la capital con mayúsculas para comer bien, y sobre todo a buenos precios. Es un paraíso para quienes disfruten de la comida vietnamita y tailandesa, así también como la misma cocina francesa. Lo mejor está en descubrir las infinidades de alternativas, más allá de los platos tradicionales, que les recomendamos que los coman en ferias y lugares lejos de los más turísticos. Dos para no perderse: Eisbein mit sauerkraunt, es una porción de cerdo que viene siempre acompañada con papas fritas o algún vegetal en vinagre o el Sauerbratenmil knodeln, que son albóndigas con una especie de asado medio amargo. Para los amantes del buen comer y de la gastronomía, les recomendamos que vayan al ultimo piso de la tienda KaDeWe y experimenten lo que puede llegar a ser dejar la tarjeta de crédito en rojo y vivir la mejor comida que hayan experimentado en vida. No es barato, pero si no lo conocen, no conocerán el templo del consumo y uno de los almacenes más importantes de Europa. El edificio data de 1907 y para que se den una idea de lo que puede ser elegir qué comer hay cientos de diferentes de propuestas, como por ejemplo 2.000 variedades de quesos, si solo de quesos… Lo mejor es sentarse en las barras y tomar una copa de espumante y probar las delicias de ensaladas de mariscos. También hay comidas de todas las nacionalidades, así como variedad de postres y cafés para degustar. Vale solo la pena ir para conocer este sofisticado octavo piso de venta de productos y platos exquisitos.

Gustav es un pequeño resto, con precios increíbles y para comer una de las mejores comidas de Berlín. En este lugar todo es agradable, desde la música hasta la acotada y deliciosa carta. Si está lindo el clima, pueden sentarse en las mesas de madera de la vereda, y por un precio de 12 euros pueden comer un menú completo; también está bueno para pasar a tomar una copa de vino o cerveza. La página donde encontrarán info y horarios es www.heuriger-gustav.com

En la zona del Zoo mas grande de Europa pueden encontrar los mejores restaurantes de comida de la India, Tailandia y Vietnam. Los precios son más que razonables. Tengan en cuenta que las cocinas cierran relativamente temprano, no más de las 23 horas como muy tarde, y en todos los lugares es posible comer el plato del día a un precio que no lo podrán creer. Claro que hay lugares tremendamente caros, pero Berlín es famosa, también, por ser una de las ciudades más económicas para comer. Hay varios supermercados en los que todo sale un euro, desde chocolates hasta una botella de licor.

Noche

Las noches en Berlín son una fiesta en especial si están cerca de un barrio moderno. Nada mejor que comenzar por Berliner Prate, en la calle Kastanienallee strasse 7, una histórica cervecería que se dice que tiene la mejor cerveza de la ciudad, también un amplia carta de cócteles y un espacio llamado BeerGarden, y a donde es recomendable no llegar muy tarde porque se llena de gente. Las cervezas y tragos rondan los 4 euros y también se puede comer un plato de pastas por 3.50 euros. N.N. Train en la calle Haupstrasse 4, es un lugar pequeño, antiguos vagones de tren convertido uno en bar y otro en terraza, tiene dj en vivo todas las noches y se trasformó en un lugar muy popular. Astro Bar en la calle Simon Dachstrabe 40, está abierto hasta tarde y las bandejas de los dj arden: ideal para moverse y tomar un trago en un ambiente desprejuiciado y con una decoración que transmite cierto clima de un comic sobre el espacio. Para quienes quieran conocer la verdadera movida nocturna de Berlín, déjense llevar por los lugares que a simple vista no existen, muchos de los lugares fueron fábricas, galpones, negocios que quedaron vacíos y se transformaron en bares clandestinos, uno de los primeros fue el Havana, que tiene tres plantas y prevalece el ritmo latino, la decoración es increíble y, sólo eso, hace que sea digno de conocer. Uno de los club de Jazz de la ciudad es Quasimodo, que abrió sus puertas en el año 1975 y hoy en día es un restaurante, lugar imposible de dejar de visitar, sobre todo para amantes del Jazz. Está en la calle Kantsrabe 12a, y pueden consultar la programación de los shows, en tanto las entradas rondan los 17 euros ( www.quasimodo.de ).

Muchos se disputan en donde nació el tecno, pero muchos dicen que nació en Berlín. Una de las discos mas famosas es Berghain, en la calle Rudersdorfer str 70, es una de las mejores discos del mundo, con sistemas de sonido y luces únicos, y por ahí pasan los mejores Dj de la electrónica.

Si quieren hacer una parada para tomar una de las bebidas más raras, deben ir al Absinth Deport Berlín, un bar dedicado íntegramente para degustar Absenta. Un lugar único, que cuenta con más de doscientas variedades de la bebida, de la que dicen puede provocar alucinaciones y afectar el sistema nervioso si se la toma en exceso; tiene un sabor anisado y no hay que agregarle azúcar, hay que tomarla tal cual se la sirve. Para quienes vayan en épocas muy frías, nada mejor que tomarse un vino caliente, que tiene canela, almendras y pasas, sale muy barato y cuando el cliente lo toma se lo sirven en una taza de vidrio y si la devuelve, le devuelven un euro. Costumbres.

Museos y caminar

Muchos son los museos para recomendar, pero no dejen de visitar el Bauhaus Archiv. Para los amantes de la arquitectura y el diseño, este es el museo ideal. Pequeño y fácil de recorrer. Ahí se exhiben esculturas, maquetas, muebles, artefactos diseñados por la escuela de Wassily Kandinsky, Paul Klee y de Laszlo y Oskar Schlemmer. La famosa escuela de Bauhaus existía desde 1919 y cerró sus puertas en 1930, dejando una riqueza de diseños que, hoy en día, siguen siendo la inspiración de las modernas casas de mubles. En este museo hay muchas obras originales, manuscritos, bocetos, una extensa librería y muchas de las famosas sillas diseñadas por el legendario Marcel Breuer.

Alexanderplatz no es quizás las mas linda de la ciudad, pero nadie puede dejar de caminar por esta plaza que es todo un símbolo histórico en la ciudad. En la edad media fue un mercado, también el escenario de muchas manifestaciones contra el régimen comunista, y todo el mundo se dio cita ahí un día antes que cayera el Muro. En el corazón de la plaza se encuentra el famoso reloj de las horas del mundo, diseñado en 1969 por Erich John. También tendrán unas de las mejores vistas de la Torre de Televisión (Fernsehturm) a la que se puede subir y esta abierta hasta las 24 horas, pero siempre hay colas interminables.

El Museo Judío es un lugar para visitar casi obligatoriamente y está situado en la calle Lidenstrabe 14. Les recomendamos guardar silencio durante el recorrido y transitar por cada parte del museo observando y sintiendo, es imposible no salir perturbado, pero es necesario. Está formado por dos edificios, uno nuevo y otro más antiguo, pero comiencen por recorrer el Jardín del Exilio, que tiene el suelo inclinado y una especie de laberinto con bloques de cemento, en donde se trata de transmitir la desorientación que sufren todos los exiliados. La Torre del Holocausto es un espacio aislado, vacío, oscuro, que intenta sugerir lo que significa perder todos los derechos de identidad que sufrieron las victimas de unas de las mas horrorosas barbaries de la humanidad.

Cuando salgan del museo, les recomendamos tomar aire, respirar en el jardín botánico mas grandes del mundo, en Konigin Luise Strabe 6-8. Este jardín alberga mas de 20.000 especies procedentes de todos los rincones de la tierra y tiene 16 invernaderos, bancos para sentarse a ver el verde, sentir el sonido de los pájaros y disfrutar de la vida.

Interiores y exteriores de una Berlín considerada hoy como inevitable.

Fuente: Revista Brando

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